El anodizado es compatible con las exigencias actuales de protección del medio ambiente. Aunque se reconoce que hace falta un mayor estudio para conocer el verdadero valor del impacto que los distintos posibles recubrimientos ejercen sobre el medio ambiente, podemos afirmar que entre todos ellos el anodizado es el que menos daño le causa.

Los productos químicos residuales del anodizado pueden ser utilizados para el tratamiento de las aguas servidas. El sulfato de aluminio, presente en los efluentes de la planta de anodizado, mejora la eficiencia de la precipitación de sólidos en algunas plantas de tratamiento de aguas servidas. El anodizado no emite componentes orgánicos volátiles VOCs (los que producen ozono como contaminante ambiental) y no hay metales pesados involucrados en el proceso.